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Pontevedra es un destino que desprende tradición, historia y cultura por sus cuatro costados. Es uno de esos lugares en los que el encanto reside en cada monumento, en cada calle y en cada una de sus plazas. Esto quiere decir que no hay que esperar a estar frente al Santuario de La Peregrina o la Basílica de Santa María la Mayor para que la estampa cause fascinación. La capital de las Rías Baixas es hermosa en cada rincón, y sin duda sus plazas merecen una mención especial.

Plaza del Teucro

Antiguamente del pan y de la leche, la plaza del Teucro hace honor a la leyenda que dice que este héroe fue el fundador de la ciudad, tras llegar a sus costas después de la Guerra de Troya. La élite renacentista de la ciudad promulgó este mito para ennoblecer y dar prestigio a la villa. La del Teucro fue la plaza más señorial de la ciudad, y aun hoy conserva parte de las casas nobles que la rodeaban en los siglos XVII y XVIII, además de albergar una gran riqueza heráldica, prueba de ello, la casa de la familia Gago y Montenegro, una de las joyas del barroco civil gallego.

Al fondo de la plaza, en la calle Real, destaca el pazo del Marqués de Aranda y Guimarey, cuyo escudo de armas es el único de la ciudad que cuenta con dos tenantes, figuras ubicadas a cada lado. Esta plaza era el lugar también del gran pazo de los Condes de San Román, uno de los más grandes de la ciudad con un imponente patio interior.

Plaza Teucro

Plaza del Teucro

Plaza de Méndez Núñez

La plaza de Méndez Núñez era anteriormente conocida como la plaza de las gallinas o de la hierba. Casto Méndez Núñez fue un contra almirante que vivió y murió en Pontevedra, concretamente en la casa del arco que preside la plaza y cuyo origen se remonta al siglo XV y al linaje de los Cruu. La historia de este personaje no sólo está ligada a la fragata Numancia sino también a la Guerra del Pacífico entre Perú y Chile contra España. Méndez Núñez fue conocido como el héroe de El Callao por su gran aportación a la Campaña del Pacífico y tras su fallecimiento sus restos fueron trasladados en 1883 al Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando, en Cádiz.
Más tarde, por iniciativa de Jesús Muruais, esta casa albergó una importante biblioteca particular a finales del siglo XIX y comienzos del XX, con más de cuatro mil volúmenes, periódicos y revistas. Esta biblioteca poseía la mayor colección de literatura francesa de toda Galicia y se convirtió en un escaparate de las últimas corrientes artístico literarias. También fueron famosas las tertulias en la que participaba Ramón María del Valle-Inclán gran amigo de Jesús Muruáis al que dedicará su segunda obra. Por su relación con este lugar, se ubica en la plaza una escultura de Valle-Inclán, instalada en 2003 y obra del escultor César Lombera.

Mendez Nunez

Arco en la Plaza de Méndez Nuñez

Plaza de la Verdura

La plaza de la Verdura, cuya denominación antiguamente era la de Feira Vella (Feria vieja), forma parte de la segunda ampliación de la muralla realizada en el siglo XIV. Fue lugar de celebración de mercados de todo tipo a lo largo de su existencia, hasta que se consolidó como sede del mercado diario de verduras y hortalizas.

En la plaza se encuentra la Casa de la Luz, en 1888 una central térmica con una gran chimenea de ladrillo para la transformación de la energía térmica en eléctrica, pues Pontevedra fue la primera ciudad gallega, y una de las primeras de España, con luz eléctrica. En el otro extremo de la plaza se sitúa una de las cuatro fuentes de hierro del siglo XIX que el arquitecto Sesmero encargó para la ciudad y que representan la primera traída de aguas de Pontevedra. Otra de las joyas de esta plaza es la farmacia de Enrique Eiras, inaugurada en 1876, que conserva en su techo una imponente pintura de una mujer semidesnuda acompañada de un grupo de ángeles y motivos florales y en donde puede leerse «Ars cum natura ad salutem conspirans» (El arte colaborando con la naturaleza en pro de la salud).

Verdura

Ambiente en la Plaza de la Verdura

Plaza de las Cinco Calles

En la plaza de las Cinco Calles, nombre que recibe al entrecruzarse estas vías en ella, una placa nos señala la casa en la que vivió Vallé-Inclán. En Pontevedra estudió el bachillerato y publicó su primera obra, Femeninas. Sin embargo, uno de los elementos que más llama la atención en la plaza es el cruceiro que la preside del año 1773. El lugar original de este elemento de la arquitectura popular gallega era Estribela, pero debido a su deterioro, y después su adquisición y restauración por el Museo de Pontevedra en los años 60, se ubicó en este emplazamiento.

En la parte inferior se ven las figuras de Adán y Eva cogiendo el fruto del Árbol, mientras en un lateral se observa la serpiente. En el otro lateral figuran dos ánimas del Purgatorio en actitud orante y símbolos de la Pasión de Cristo, más arriba, las imágenes de San Antonio con el Niño y la de San Andrés. La cruz lleva, por un lado, la imagen de Cristo con la cabeza caída y San Francisco recogiendo su sangre y, por el otro, de la Virgen del Socorro coronada por dos ángeles.

Cinco Calles

Cruceiro de la Plaza de las Cinco Calles

Plaza de Mugartegui o de la Pedreira

Popularmente conocida como plaza de la Pedreira, este hecho se debe a la última denominación por los trabajos de piedra que desarrollaban aquí los canteros. El arco que da acceso al lugar, formaba parte del pazo de los Mariño de Lobeira del siglo XVI. La plaza está presidida por el pazo de Mugartegui construido en los siglos XVII-XVIII por la familia Valladares. Un gran ejemplo de arquitectura civil barroca en el que destaca el escudo. Este fue motivo de disputa ya que cuando la labra fue instalada en 1773, el propietario del pazo fue denunciado por los procuradores síndicos de Pontevedra que pretendían su retirada por cuestionarse el derecho del dueño del pazo para portar esas armas. Manuel Valladares tuvo que aportar pruebas documentales de su hidalguía para poder conservar su escudo. Más tarde el pazo pasaría a manos de la familia Mugartegui.

A lo largo del XX una parte del edificio se utilizaba para estancias familiares y otra para academia de enseñanza. En 1955 los propietarios dejan de veranear en Pontevedra y se dedica exclusivamente a funciones educativas llamándose Academia Jovellanos. Tras su abandono fue adquirido por el Ayuntamiento de Pontevedra en 2001 y en él reside en la actualidad la sede del Consejo Regulador de la D.O. Rías Baixas.

Mugartegui

Pazo de Mugartegui

Plaza de la Herrería

La plaza de la Herrería, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, es un espacio que en realidad conforman cuatro plazas. A la de la Herrería se suma la plaza de la Estrella, la de Ourense y los jardines de Casto Sampedro.

La plaza comienza a configurarse a finales del siglo XIV y principios del XV, cuando la ciudad empieza a crecer más allá de su muralla. El rey Enrique IV concedió a la ciudad en 1467 el privilegio de celebrar una feira franca durante 30 días en este emplazamiento. En la actualidad se conmemora la Feira Franca con una celebración cada primer fin de semana de septiembre.

Tal y como indica su denominación, en la Herrería trabajaban los herreros que tenían sus talleres en los soportales. La plaza se ha utilizado para muchos usos a lo largo de la historia, incluso como plaza de toros en los siglos XVII y XVIII. Aunque las casas y construcciones se han ido transformando destacan dos grandes edificios modernistas de comienzos del siglo XX.

En el espacio que ocupa la Plaza de la Estrella llama la atención también el que fue pazo de los Barbeiro de Padrón, la Casa de las Caras, con cuatro bustos del siglo XVI que decoran la fachada. También en esta plaza se encuentra el Café Carabela, un establecimiento histórico del año 1947 con un mural de la plaza del artista Conde Corbal.

Por último, en esta plaza se encuentran los Jardines de Casto Sampedro, dedicados a uno de los fundadores de la sociedad arqueológica de Pontevedra y gran defensor del patrimonio cultural de la ciudad y de la provincia. La fuente que los preside, del siglo XVI, a la que hace mención un cantar tradicional “Pontevedra é boa vila, dá de beber a quen pasa, a fonte da Ferrería, San Bartolomeu na praza”, corona los jardines junto a la iglesia de San Francisco.

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Plaza de la Herrería con las letras «Boa Vila»

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