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Pontevedra cuenta con uno de los centros históricos mejor conservados de toda Galicia. Fue declarado además como Conjunto Histórico-Artístico en 1951, y es sin duda el testigo en piedra del esplendor medieval que vivió la ciudad. Aquí, se hace realidad el tópico de que como mejor se descubre un lugar es paseando por sus calles, plazas y lugares más emblemáticos y sumergirse de lleno en su cultura, y también en su historia.

Plaza Lena

Plaza de la Leña

Las plazas de Pontevedra son un fiel reflejo de la historia de la ciudad. Según cuenta la leyenda la ciudad de Pontevedra fue fundada por Teucro tras su llegada a estas costas después de la Guerra de Troya. Como tributo a esta leyenda recibió su nombre la plaza del Teucro, una de las plazas más señoriales de Pontevedra. En la actualidad conserva parte de las casas nobles que la rodeaban de los siglos XVII y XVIII, además de una gran riqueza heráldica, como la casa de la familia Gago y Montenegro.

La de Méndez Núñez es otra de las plazas que dedica su nombre a un héroe de guerra. Casto Méndez Núñez fue un contra almirante, natural de Vigo, que vivió y murió en Pontevedra en la casa del arco que preside la plaza, cuyo origen se remonta al siglo XV y al linaje de los Cruu. La historia de Méndez Nuñez no sólo está ligada a la fragata Numancia sino también a la Guerra del Pacífico. A finales del siglo XIX y comienzos del XX, esta casa albergaba una valiosa biblioteca impulsada por Jesús Muruais, y donde más tarde se celebrarían tertulias literarias con grandes escritores como Ramón del Vallé-Inclán. Precisamente de este escritor encontramos una escultura en la plaza.

Este popular escritor vivió en la ciudad en una casa situada en la plaza de las Cinco Calles. Una placa nos señala la casa en la que vivió Vallé-Inclán. Preside este lugar un cruceiro del siglo XVIII, concretamente de 1773, procedente de Estribela, y restaurado por el Museo de Pontevedra en los años 60.

Cinco Calles

Plaza de las Cinco Calles

Algunas plazas de Pontevedra, por otro lado, reciben el nombre de las actividades que en ellas se desarrollaban. Es el caso de la plaza de la leña o de  la plaza de la Verdura. En esta última,  antiguamente Feira Vella, se celebraron mercados de todo tipo a lo largo de su historia, hasta consolidarse como sede del mercado diario de verduras y hortalizas, actualmente en otra ubicación. Aquí se encuentra además una de las cuatro fuentes de hierro del siglo XIX que el arquitecto Sesmero encargó para la ciudad. En la plaza se ubica además una de las joyas del comercio local de la ciudad, la farmacia de Enrique Eiras de 1876. Por otro lado, la plaza de Mugartegui, o de la Pedreira, por los trabajos en piedra de los canteros. Preside este lugar el pazo de Mugartegui construido en los siglos XVII-XVIII por la familia Valladares, y un gran ejemplo de arquitectura civil barroca. En la actualidad es del ayuntamiento de Pontevedra y alberga la sede del Consejo Regulador de la D. O. Rías Baixas. El arco de acceso a la plaza formaba parte del pazo de los Mariño de Lobeira del siglo XVI.

Plaza Herreria

Plaza de la Herrería

Finalmente, la plaza de la Herrería, que forma en realidad cuatro plazas junto a la plaza de la Estrella, la de Ourense y los jardines de Casto Sampedro. Su origen se remonta a finales del siglo XIV y comienzos de XV, cuando la ciudad comienza su crecimiento y amplía su recinto amurallado. Tal como indica su denominación aquí trabajaban los herreros que tenían sus talleres en los soportales de la plaza. Las casas y construcciones de su entorno se han ido transformando con el paso de los siglos, destacan los dos grandes edificios modernistas de comienzos del siglo XX y el pazo de Barbeito, o Casa de las Caras, cuya decoración se remonta al siglo XVI. Por otro lado, el Café Carabela, del año 1947, alberga en su interior un mural de Conde Corbal que recrea el entorno de la plaza.

Merecen mención aparte los Jardines de Casto Sampedro, dedicados a uno de los fundadores de la sociedad arqueológica de Pontevedra y gran defensor del patrimonio cultural de la ciudad y de la provincia. En sus jardines se encuentra la fuente, del siglo XVI, a la que hace mención un cantar tradicional pontevedrés “Pontevedra é boa vila, dá de beber a quen pasa, a fonte da Ferrería,San Bartolomeu na praza”. Corona los jardines la iglesia de San Francisco y lo que en su día fue parte del convento reedificado en el siglo XVII.

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