Sendas del Lérez

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A poca distancia del centro urbano de la ciudad, la Senda del Lérez empieza en la playa fluvial y va bordeando el río Lérez para finalizar seis kilómetros después en la parroquia de Bora, pasando además por antiguos senderos forestales que usaban los pescadores que iban al río, frondosos bosques de ribera y restos de antiguos molinos.

Se trata de un recorrido lineal de unos seis kilómetros de baja dificultad, en el que se podrá conocer el diverso medio fluvial del tramo bajo del río Lérez, así como distintos medios forestales autóctonos.

Muy próxima al centro urbano de la ciudad, la senda parte del puente de los Tirantes por el margen izquierdo del río Lérez, donde va en forma de paseo hasta la playa fluvial, cerca del puente del tren. A partir de aquí avanza por diversas pasarelas de madera y caminos acondicionados –antaño antiguos senderos forestales que usaban los pescadores que iban al río– recorriendo los llamados Salones del Lérez, zonas donde el río se ensancha y discurre con calma gracias a la influencia de las mareas.

Poco a poco el camino se va adentrando en una zona de densa vegetación de ribera, entre robles y sauces. Destacan en esta zona la hermosa cascada de la Fillagosa, comparada por el Padre Sarmiento con los paisajes bucólicas de la mitología clásica, así como las ruinas del antiguo hotel-balneario del Lérez (de nombre Villa Buenos Aires) que aún conserva parte del edificio principal con la fuente de aguas medicinales en el interior.

Creado en 1906, este lujoso balneario se convirtió en un punto de encuentro de pontevedreses y de importantes políticos de la época como el ministro Canalejas, el marqués de Riestra, Montero Ríos, Cobián Roffignac..., incluso la infanta Elena de Borbón y Borbón lo visitó en 1914. Su promotor fue Casimiro Gómez, emigrante que hizo una gran fortuna en Argentina. Adelantado a su tiempo y un auténtico visionario, el empresario pontevedrés decidió además empezar a vender el agua embotellada. Nacieron así Las Aguas del Lérez, a las que se les atribuyeron importantes propiedades terapéuticas y que gracias a una inteligente campaña publicitaria fueron conocidas en medio mundo. A pesar del grande éxito que tuvieron durante las dos primeras décadas del s. XX, tanto el balneario como Las Aguas fueron perdiendo importancia hasta caer en el olvido.

La senda continúa por los antiguos accesos a la estación de bombeo del agua, un lugar donde el río provoca un gran estruendo por la fuerza que lleva. Desde aquí y hasta el final del trayecto en el embalse de Bora, los bosques de ribera adquieren mayor espesura y se pueden visitar algunos restos de molinos.

Por el margen de la parroquia de Lérez, la senda puede tomarse a partir de la Isla de las Esculturas, desde donde se puede caminar un pequeño trecho al lado del río, para subir después al monasterio de San Benito de Lérez. De allí, por diversos caminos, vuelve a bajar hacia una de las pasarelas peatonales que comunican este lado con el de Monte Porreiro. Es parada obligada el Lugar de la Fontaíña, Lugar de Importancia Comunitaria (LIC ES1140002 “Río Lérez”, 149 ha), por su área de turismo ornitológico. Río arriba, antes de cruzar el puente en la estación de bombeo del agua, se accede al lugar del Couso, donde desemboca el río de Fontáns, un espacio de agradable fisonomía.

El río Lérez nace en la Sierra del Candán, al pie del monte de San Benito después de juntarse las fuentes de Pao Dereito, el arroyo Dedra y, a continuación, los arroyos de la Mexadoira y de los Bidros. En O Rueiro da Noveliza es donde se puede decir que el río empieza a tomar cuerpo. Nace, por tanto, en las tierras de Aciveiro, en el ayuntamiento de Forcarei, y discurre por unos 60 kilómetros atravesando luego los ayuntamientos de Cerdedo, Campo Lameiro, Cotobade y Pontevedra.

Los ríos Salgueiro, Cabaleiros, Grande, O Castro y Quireza son sus principales afluentes a los que se juntan en el último trecho los ríos Almofrei y de Fontáns, ya en el ayuntamiento de Pontevedra y numerosos riachuelos como los de la Fillagosa y de la Bouza.

El origen de su nombre es incierto. Aparece citado en diferentes documentos medievales bajo las formas de Leruce, Lerz, Lerice, Lerze o Leres. Frai Martín Sarmiento propone derivarlo del latín Larice(m), alerce, un árbol de la familia de las pináceas. Otros señalan la posibilidad de que derive de la raíz prerromana leer que ponía nombre a una extensión indeterminada de agua.

La vegetación de ribera está dominada por trechos bien conservados de bosques-galería compuestos de aliso (Alnus glutinosa), sauces (Salix spp.), avellanos (Corylus avellana), robles (Quercus spp.), fresno (Fraxinus angustifolia), y arraclán (Frangula alnus) entre otras especies de árboles acompañados de un rico cortejo arbustivo y herbáceo típico de este tipo de bosques que incluye diversas especies de helechos.

En cuanto la fauna, existen numerosas especies vinculadas al río y al bosque de ribera: insectos, entre los que se cuentan los corta narices (Coenagrion mercuriale y Oxigastra curtisii), el ciervo volante (Lucanus cervus) y el gran capricornio (Cerambyx cerdo); mamíferos como el desmán ibérico (Galemys pyrenaicus) y la nutria (Lutra lutra); y una rica avifauna entre la que cabe señalar el martín pescado (Alcedo atthis), la garza real (Ardea cinerea), el autillo europeo (Otus scops), o la oropéndola (Oriolus oriolus). El endémico lagarto de las zarzas (Lacerta schreiberii), se encuentra en los bordes del bosque ripario y los prados con arbustos. Pero uno de los mayores valores naturales es la fauna ictiolóxica: peces endémicos y amenazados como el salmón (Salmo salar), que mantiene una población reducida, la forma migratoria de la trucha o reo (Salmo trutta trutta), el bordallo (Squalius carolitertii), y la anguila (Anguilla anguilla).

El caudal del Lérez fue ánima que movió los rodicios de los numerosos molinos de agua que se situaban en sus márgenes. Antaño centros de la vida económica y social del contorno, hoy apenas quedan restos de la mayor parte de estas aceas (Aceñas do Lérez, Muíños dos Cortellos…). Otros se conservan relativamente bien como el del Radabouxo en Mourente (con una impresionante represa de 60 metros y cuatro muelas) o el del Manco en Santo André de Xeve. En O Couso se concentraban más de una docena que empleaban el río Fontáns y el Lérez como fuerza motriz.

Sendas del Lérez

longitud: 5.900 m
duración: 2 horas
dificultad: baja
coordenadas UTM: 29T X: 530.228 Y: 4.698.382

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