Capilla de la Peregrina

  • Capela da Peregrina
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Construida a partir de 1778, se trata de una de las edificaciones más simbólicas y relevantes de la ciudad. Está situada al lado de lo que en tiempos era la Puerta de Trabancas o Puerta de la Villa, hoy en pleno centro de la ciudad.

Obra del arquitecto portugués Antonio Souto, es el santuario donde se venera la Virgen Peregrina, patrona de la provincia de Pontevedra y del Camino Portugués a Santiago, pero no de la ciudad, honra que recae en la Virgen de la O, cuya festividad se celebra el 18 de diciembre. La Virgen Peregrina es sacada de la capilla en carroza el día de su festividad, el segundo domingo de agosto.

El santuario combina formas barrocas tardías con figuras neoclásicas, y presenta su mayor peculiaridad en la planta en forma de concha de vieira (símbolo universal de los peregrinos), dentro de la cual se inscribe una cruz marcada por la cabecera y la sacristía. Supone uno de los pocos ejemplos de iglesias con planta central en Galicia.

Se accede al interior a través de un pórtico con bóveda de arista y dos octavos, sobre el que existe un pequeño coro alto. En el cuerpo central, cuatro pilastras de fuste estriado, que se levantan sobre una base doble, formada por un zócalo y un plinto, sostienen los arcos formeros rebajados sobre los que se apoya la cúpula de media naranja. El anillo de la cúpula da paso a una cornisa volada que forma en el interior un balcón corrido con balaustrada de hierro. La cúpula culmina en una linterna de ocho óculos que sobresale al exterior.

La capilla mayor tiene planta rectangular y está cubierta con bóveda de crucería rebajada. En ella se instala el retablo principal de la capilla, que venera la imagen de la Peregrina. Diseñado por Melchor de Prado en 1789, es de estilo neoclásico, de madera pintada imitando materiales nobles. La hornacina de la Virgen está flanqueada por dos pares de altas y lisas columnas corintias que sostienen una cornisa que finaliza en frontón triangular; sobre este y sostenido por tres ángeles, un medallón con un relieve que representa la Huida a Egipto. Muy curiosa es la pila de agua bendita, una concha de molusco traída del Pacífico por el ilustre almirante pontevedrés Casto Méndez Núñez (1824-1869), que está situada a la derecha en el acceso a la capilla.

En cuanto al exterior, lo más destacado es la fachada convexa, dividida en dos cuerpos claramente diferenciados por unas cornisas voladas muy barrocas. El cuerpo inferior está adornado con dobles pilastras estriadas de estilo pseudodórico en los laterales de la portada. Integra además unos óculos laterales y un arco de medio punto con vidriera sobre el dintel de la puerta, coronada a su vez por un frontón triangular en combinación con placas recortadas y claramente barrocas rodeando los vanos.

El cuerpo superior está decorado con cuatro columnas corintias que sirven de soporte a unos arcos formeros rebajados y, a su vez, de sostén de la cornisa volada sobre la que se alza la cúpula con linterna, mientras una bóveda de arista cubre el rectangular presbiterio.

En sendas hornacinas cubiertas con arcos de medio punto con forma de concha, se alojan las imágenes pétreas de la Virgen Peregrina (en el centro) y del apóstol Santiago y san Roque (en los laterales), los tres vestidos de peregrinos jacobeos, protectores de los fieles que van a Santiago de Compostela por la ruta portuguesa.

Corona la fachada un frontón partido triangular con la figura alegórica de la Fe sobre un pedestal y, a los dos lados, las torres gemelas de doble cuerpo (el primero cuadrado y el segundo octogonal) y una pequeña cúpula con pináculos que alojan el carillón y el reloj, instalado en 1896 procedente del derribado Hospital de San Juan de Dios.

También hace falta destacar las mamposterías encaladas, fruto de la influencia portuguesa sobre el barroco tardío gallego.

En la parte trasera del edificio, el ábside conforma, al exterior, un volumen independiente de la nave, al que se unieron dos sacristías de menos altura que la primera. Arriba, la cornisa presenta una balaustrada volada decorada con pináculos.

Ante la portada, el atrio, en una cuota superior a la de las calles, está perfectamente delimitado por una balaustrada de piedra con pináculos que rompe en cuatro puntos del perímetro en los que se sitúan las escalinatas de acceso. Enfrente de la puerta de entrada la balaustrada se ve interrumpida por una fuente de triple caño finalizada por un arco zarpanel sobre el que descansa una figura de Teucro degollando al león de Nemea. Los tres caños vierten las aguas en un pilón.

Justo por delante de este atrio, pasa el Camino Portugués a Santiago, también conocido como Camino del Sur o Camino de la Virgen Peregrina.

El 26 de febrero de 1795 cayó un rayo que derribó la torre norte del santuario. Las obras de restauración se prolongaron hasta 1873, fecha en la que se coloca el pararrayos.

Vale la pena contemplar la capilla iluminada por la noche, especialmente las torres en las que se empleó luz azul, el mismo color en el que se señalizó el camino portugués a su paso por el centro histórico.

La capilla de la Virgen Peregrina fue declarada monumento histórico-artístico en 1982 y Bien de Interés Cultural (BIC) en 2011.

Detrás de la capilla se encuentra una de las fuentes de hierro fundido colocadas en 1887 con motivo del abastecimiento de agua corriente a la ciudad y a sus plazas, planificado por el arquitecto Alejandro Rodríguez Sesmero.

Se compraron dos en París y se encargaron tres según el modelo francés a una fundición en Vigo. En total, cinco, pero solo se instalaron cuatro y nadie sabe a ciencia cierta cuál fue el destino de la quinta. A lo largo del tiempo pasaron por diferentes localizaciones, pero hoy en día, están colocadas en la avenida de Santa María, en la plaza de Curros Enríquez, en la plaza de A Verdura y aquí. Hechas en hierro fundido pintado en bronce antiguo, con zócalo cuadrangular y con cuatro lados finalizados en aristas con figuras de tritones. El plano principal de cada lado está decorado con ornamentos florales y conchas y con la cara de un fauno que presenta un surtidor en la boca que vierte agua sobre un plato inferior, sostenido por el fuste de la fuente. Como final, en el pináculo figura un espléndido florero ornamental con asas y tapa. Hoy constituyen una de las señales de identidad de la ciudad. Y aunque su función es más ornamental, siguen cumpliendo su misión de que "Pontevedra é boa vila, dá de beber a quen pasa…" ("Pontevedra es buena villa, da de beber a quien pasa…").

Situación

Plaza de A Peregrina, 5
36001, Pontevedra

Coordenadas GPS

Coordenadas WGS84 (Google):
Lat: 42°25'50.81"N
Lnx: 8°38'37.00"O

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