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Ruta de la Camelia en las Rías Baixas

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Enmarcados en la Ruta de la Camelia, Pontevedra acoge jardines convertidos en auténticos paraísos botánicos: el castillo de Soutomaior, el parque del Castro, el pazo de Lourizán, el pazo de Oca, el pazo de Rubianes, el pazo de A Saleta, el pazo Quinteiro da Cruz, el pazo de Gandarón o los jardines del parque Quiñones de León proponen un itinerario cuya idiosincrasia tiene color, aroma, pero también sabor –el del té y aceite que, cada año, se elabora con la flor que Oriente le regaló a Occidente– el tacto –el jabón de camelia se reconoce como un hidratante de gran poder–. Vista, olfato y gusto son los grandes victoriosos de este itinerario. Este es el viaje que propone la Diputación Provincial de Pontevedra: la Ruta de la Camelia en las Rías Baixas. 

Dicen de él que sus dos estanques representan la virtud y la vanidad. También que su paseo de tilos –entre estos estanques y el bosque de Guillufe– cobija al caminante del frío y del sol. Que el pazo de Oca –monumento de la Casa Ducal de Medinaceli en A Estrada– no se entendería sin su relación con el agua. Dicen, además, que Versalles gallego es un sobrenombre que no podría estar más acertado. Y en esta comparación con los campos franceses, los jardines del pazo estradense se declaran culpables. Porque, una vez los pies traspasan los muros pétreos de esta casona en torno a la que creció la parroquia de Oca, la vista tiene que hacer verdaderos esfuerzos para mirar en una única dirección.

Grandes cuadros de setos, de unos 30 metros, delimitan los jardines del pazo de Oca. Ejemplares de criptomeria, tejo, magnolias perennifolias, lagerstroemias, secuoya roja, arce blanco y laurocerasos delimitan el paso. Sin embargo, a todos ellos se suma el más excepcional: Camellia reticulata ‘Captain Rawes', que se une a un conjunto de antiguas camelias. Para nada son perezosas: entre todas regalan sus flores desde enero a abril –hay años que incluso antes– de modo que, cuando se marchan, dejan ya en manos de la primavera la tarea de realzar la belleza de un pazo barroco en el que algunos camelios superan los ocho metros. Y se cuentan por cientos: hasta los 600 ejemplares. Los más antiguos del lugar crecen en él desde el siglo XVIII. Presumen de ser de los más longevos de la provincia –recordemos que el género se introdujo después del siglo XVI en Occidente–. Tonos rosas y blancos predominan. Y juegan a mezclarse entre sí en un pazo en el que también hay espacio para un jardín hortícola y frutal. Así, la presencia de kiwis o manzanos recuerda que Oca, como todo palacio, se concebía como una unidad autosuficiente. En el caso de las camelias, ejemplares de los cultivares ‘Alfredo Allen', ‘Anemona Alba', ‘Luiz Van-Zeller', ‘Mont Blanc', ‘Pompone', ‘Pomponia Estriata Portuensis' y ‘Pomponia Portuensis', de Camellia japonica, y del cultivar ‘Uraku', de Camellia wabisuke, reciben a los visitantes.

Respecto a su historia, los primeros vestigios datan del siglo XV. Álvaro de Oca y su hijo Suero serían los primeros señores de la primitiva fortaleza medieval, que asistió a diversas remodelaciones. Intervenciones que no sólo afectaron a la arquitectura del palacio sino a los propios jardines, considerados los más hermosos de toda la provincia de Pontevedra y de las Rías Baixas.

No es que se cuenten por decenas, ni incluso por centenares. ¡Se cuentan por miles y se llega hasta los 4.000! Uno a uno, éstos son los ejemplares de camelia de los que puede presumir el pazo de Rubianes, catalogado en la actualidad como Jardín de Excelencia Internacional de la Camelia y situado en Vilagarcía de Arousa. El cultivo de la especie en este espacio entiende mucho de pasión, de pasión familiar, de pasión por la jardinería, y de saber jardinero transmitido de padres a hijos.

Su colección de camelias, que dibuja un mar de todas las formas y colores, hace de éste un jardín de invierno único en toda Europa. En la bella comarca de O Salnés más de cien especies diferentes decoran el paisaje de este pazo, cuya construcción comenzó a tomar forma en 1764. Habría que esperar casi un siglo, hasta 1850, para que se plantasen las primeras camelias, llegadas desde Portugal como un obsequio de los duques de Caminha. Hoy las variedades de esta planta, que muestra su plenitud en la estación fría, se cifran en 800.

En esta eclosión de color que se produce cada invierno, las  especies más madrugadoras son Camellia sinensis y Camellia sasanqua. ‘Alba Plena', ‘Bella Romana', ‘Elegans', ‘Grace Albritton', ‘Hagoromo', ‘Lavinia Maggi', ‘Pomponia Alba', ‘Pomponia Luctea' y ‘Variegata', de Camellia japonica, ‘Arch of Triumph', ‘Dr. Clifford Parks', ‘Francie L.' y ‘Rosalía de Castro', de Camellia reticulata, o ‘Showa Supreme', de Camellia hiemalis, y ‘Tarôkaja', de Camellia wabisuke, juegan a reinar en el jardín. Y comparten el trono.

La capilla, dedicada a la Virgen de La Saleta, da nombre a este pazo privado ubicado en el municipio pontevedrés de Meis. Poco sol hace falta para que el espacio rebose luz. Y para que, cada invierno, comience el espectáculo. La floración de sus camelias comienza incluso a finales del otoño. La función arranca. Variedades como ´Debutante´, ´Dr. Tinsley´, ´Lavinia Maggi´ y ´Mathotiana Alba´, de Camellia japonica, ´Jean May´ y ´Narumigata´, de Camellia sasanqua, ‘Mandalay Queen', ‘Royalty' y ‘Valentine Day', de Camellia reticulata, ´Debbie´, ´George Blandford´, ´JC Williams´, ´Philippa Forward´ y ´St. Ewe´, de híbridos Camellia x williamsii, ‘Interval', de Camellia hibrida, ´Kanjiro´, de Camellia hiemalis, ´Fragrant Pink´, de Camellia rusticana, o ejemplares de Camellia vernalis y Camellia nitidissima asumen su papel protagonista. No están solas. Ni mucho menos. Las formas, tamaños y colores se reparten por doquier en esta casa de labranza.

Las cinco hectáreas que componen este jardín son de inspiración inglesa. En su bosque, alcornoques o robles conviven con especies orientales como rododendros o azaleas en un espacio en el que tienen cabida, además, proteáceas y mirtáceas australianas o ericáceas sudamericanas, creando uno de los jardines más especiales de la provincia de Pontevedra, muy próximo, además, a las Rías Baixas.

Pero el abanico de color en la temporada invernal es, sin duda, reino de las más de 200 variedades de camelias existentes. Sus pétalos hacen, si cabe, que el conjunto de capilla, hórreo, pazo, palomar, robleda, estanque y jungla australiana luzca todavía más hermoso.

En su pasado fue granja; en su presente, un importantísimo espacio botánico. El pazo de Lourizán, entre Pontevedra y Marín, vivió una época de gran actividad al ser adquirido en el siglo XIX por el político Montero Ríos. En manos de la Diputación de Pontevedra desde los años 40 del último siglo, en la actualidad acoge el Centro de Investigación Forestal de Lourizán. Enmarcado en la Ruta de la Camelia, que permite conocer las Rías Baixas y la provincia de Pontevedra de norte a sur, en su jardín son compañeras especies autóctonas y exóticas. Además de dar cobijo al ejemplar de camelia más alto de Europa, en este espacio conviven especímenes realmente longevos; se considera que los más antiguos pertenecen al Establecimiento Hortícola portugués de José Marques Loureiro, del s. XIX.

Junto a las camelias, en el exterior de este pazo –con una extensión de 54 hectáreas– crecen variedades como el olmo holandés, las palmeras reinas, las magnolias, el cedro del Líbano o Metasequoia glyptostroboides. Distintas fuentes históricas, una escalera de piedra de corte imperial y grandes ventanales son otros puntos destacados de esta edificación, de estilo modernista.

En este entorno habitan más de 600 ejemplares de Camellia japonica de distintos cultivares: ‘Alba Plena', ‘Alba Simplex', ‘Angelina Vieira', ‘Antonio Bernardo Ferreira', ‘Bella Romana', ‘Cidade de Vigo', ‘Coralina', ‘Covina', ‘Dona Herzilia de Freitas Magallaes', ‘Incarnata', ‘Pedro V, Rei de Portugal´ y ‘Pompone'. Este espacio acoge el ejemplar de mayor altura conocido en el mundo (20,5 metros), que tiene una edad estimada de 130 años y se encuentra en el Jardín Botánico de Lourizán, en el Parque de las Rías, concretamente en una zona denominada Ría de las Rosas.

En torno a 800 años de antigüedad singularizan  a los castaños del jardín del castillo de Soutomaior. Con ellos presiden el espacio especies como la araucaria de Neuquen, la secuoya, el ciprés de los pantanos, Abies pinsapo, el ciprés de Monterrey. El diseño de sus jardines y parque botánico tal y como los disfrutamos actualmente –considerados entre los más importantes de Galicia– tiene su origen en 1870, momento en que los marqueses de la Vega de Armijo y de Mos se asientan en la edificación y comienzan un proceso de remodelación. La conversión de los antiguos campos de maíz en el vergel que hoy conocemos comenzó entonces. En la actualidad el jardín no tiene parangón. Como protagonista, un ejemplar de camelia que conforman 18 troncos, que crecen desde la propia base del árbol y que forman, así, la mayor circunferencia de la especie en Galicia.

Parece que el clima, muy adecuado en esta colina de la provincia de Pontevedra, hace que palmeras y naranjos luzcan su mejor cara junto a eucaliptos, castaños, robles, camelias y magnolios gigantes, creando un espacio casi único en las Rías Baixas. Sus 35 hectáreas de superficie se dedican a viñedo, bosque autóctono, frutales y parque botánico. Tras la adquisición por parte de la Diputación de Pontevedra de este enclave comenzó la creación de una colección de camelias en esta ubicación. Así, en el momento en que la institución adquirió el castillo –en 1982– había en él un total de 19 camelias. Las de la especie japónica destacan por ser de las más antiguas de la comunidad. Sólo un año después se sumaron nuevos ejemplares llegados de Nueva Zelanda, California, Inglaterra o Francia. Hoy en día puede contemplarse en torno a medio millar de camelias.

De hecho, el espacio fue designado Jardín de Excelencia Internacional de la Camelia por la Sociedad Internacional de la Camelia, en el marco del Congreso Internacional de la Camelia celebrado en China en 2012. Así, el parque botánico y las parcelas próximas aportan 442 ejemplares de camelia correspondientes a 25 especies distintas. Además de numerosos híbridos, destacan sus 19 plantas de Camellia japonica, parte de ellas datadas en el siglo XIX. Ahora, tres nuevas rutas de senderismo recorren este espacio. Camelias, bosques y viñedos son sus protagonistas.

En pleno centro de Vigo, el parque de O Castro es la siguiente parada de esta ruta. Muchas especies de flora, y muy distintas, esperan. Unas autóctonas, las otras foráneas. Algunas de gran tamaño y otras también grandes pero por su valor ornamental. Su colección de camelias decora el jardín. Las encontrarás distribuidas en muy distintas zonas formando un cinturón colorido con un denominador común: la mayoría destacan por su origen portugués, como las variedades ‘Dona Jane Andresen', ‘Angelina Vieira' o ‘Pomponia Estriata Portuensis', entre otras.

De origen celta, en la zona oeste se encuentra el poblado prehistórico que da nombre al lugar y que es origen de la ciudad viguesa. Parcialmente escavado, es en la zona meridional y el paseo Rosalía de Castro donde los ojos quedan más atónitos.

La de este parque es una historia de las mil historias reunidas. En la Edad Media se instaló en el entorno el castillo do Penço, perteneciente a la mitra compostelana. Sería derribado posteriormente para levantar el castillo de Santa María de O Castro, construido al mismo tiempo que el castillo de San Sebastián y el recinto amurallado que los unía. Pero O Castro fue testigo, además, de invasiones piratas inglesas y turcas o de la batalla de Rande, acontecimientos que marcarían a la totalidad de la provincia de Pontevedra y las Rías Baixas.

El pazo Museo Quiñones de León de Vigo, la mayor ciudad de las Rías Baixas y la provincia de Pontevedra, continúa este itinerario. De huertos a jardines, los exteriores de los pazos gallegos se presentan como verdaderos monumentos vegetales. El del pazo Quiñones de León, donado para uso público con la condición cumplida de convertirlo en museo, no es la excepción a la regla. Habitualmente, destacan en estos pazos elementos que se observan como configuradores de éstos de puertas hacia fuera. Así, un cierre actúa a modo de frontera entre la propiedad y el exterior mientras los jardines se presentan fragmentados en espacios más pequeños. Parecen estar dotados de vida propia y, en muchos casos, se presentan en distintos niveles, adaptados al entorno. Del mismo modo, como seña característica, en los pazos se presenta la inspiración inglesa y francesa. Ocurre de este modo en el pazo Museo Quiñones de León.

El pazo de A Lavandeira es su predecesor. Era el siglo XVII. Dos siglos más tarde la edificación se sometía a un completo proceso de reforma. En 1924 la propiedad era donada a la ciudad, y el parque, antes privado, se convertía en público. Este jardín se fragmenta en el jardín de acceso, la rosaleda, el jardín francés, el jardín inglés (también conocido como "pradera del té"), la solana y el bosque. Parterres, una rosaleda, setos, un estanque y gran variedad de plantas exóticas y ornamentales visten a este enclave. Pero queda todavía el toque que realza todo este atuendo vegetal: un camelio de unos 200 años, vigía que disfruta del entorno junto a tulíperos o magnolios.

Entre los ejemplares de camelia de esta finca destaca el ejemplar de Camellia japonica conocido como "Matusalén de las camelias" y el impresionante seto formado por los cultivares de 'Alba Plena', 'Bella Romana', 'Federici', 'Hagoromo', 'Herzilia II', 'Incarnata', 'Kellingtonia' y 'Pomponia Portuensis', de Camellia japonica.

Situado en el corazón de O Salnés, en Ribadumia, el pazo Quinteiro da Cruz atesora jardines de inspiración originariamente francesa. En su caso, la incorporación de la flor llegada desde el país del sol naciente tuvo lugar en los últimos años. Junto a plantas provenientes de todo el mundo, hoy su colección de camelias es magnífica. Quien visite la provincia de Pontevedra y las Rías Baixas ha de detenerse en él.

De este modo, además de botánico, estos jardines tienen un altísimo interés ornamental y turístico. Un interés que complementan los viñedos de albariño y bosques autóctonos que los rodean. Respecto a las propias camelias, se cuentan por miles las que florecen en Quinteiro da Cruz. En torno a unos 5.000 ejemplares de más de 1.500 variedades conviven en este enclave. Junto a cientos de ejemplares de Camellia japonica, Camellia reticulata y Camellia sasanqua, destacan otros de Camellia assimilis, Camellia cuspidata, Camellia caudata o Camellia nitidissima. En varias ocasiones sus flores han recibido el galardón Camelia de Oro y, entre sus rincones creados más recientemente, sorprende una plantación de camelia destinada a la elaboración de té.

Convertido en paraíso de la camelia, Quinteiro da Cruz se concibe como un auténtico museo al aire libre. Antes de irse, el visitante ha de cerciorarse de que ha conocido, además, su bosque de las palabras, robleda, bodega, fuentes barrocas y conjunto histórico.

 

Pazo de Gandarón

Lo encontrarás en la parroquia pontevedresa de Salcedo. Y sus camelias te encontrarán a ti. Rehabilitados recientemente, sus jardines son estuches de joyas botánicas como  Camellia japonica ‘Prince Eugene Napoleon', que tantas veces paseó las calles de Pontevedra en la solapa de Antonio Odriozola, o las flores perfectamente imbricadasFederici', ‘Fimbriata', ‘Malvar' o ‘Alba Plena'. Proceden, sus ejemplares, de muy diversos países. Destaca Portugal o Francia, de donde llegaron especímenes que hoy contribuyen a embellecer uno de los espacios más mágicos de las Rías Baixas.

Entre las camelias, coníferas, magnolios o palmeras, destaca Araucaria bidwillii, incluida en el catálogo de árboles singulares de Galicia.

Este espacio y su pazo, construido por el arzobispo Malvar a finales del siglo XVIII, es, desde 1928, sede de la Misión Biológica de Galicia, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Según los datos disponibles, la estructura original del jardín es del siglo XIX, época desde la que ha sufrido distintas remodelaciones. Sus fuentes, estanques, hórreo, capilla –hoy museo– o cenador se cuentan entre los elementos más significativos de este espacio, que conserva su estilo originario. Todo ello enmarca una experiencia cargada de romanticismo en un espacio que se encarga de coronar un amplio hórreo de 22 pies. De estilo barroco, en este pazo de las Rías Baixas muy próximo a Pontevedra destacan sus balcones y chimeneas, de estilo francés.

 

 Textos: página web de Turismo Rías Baixas (https://turismoriasbaixas.com)

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